Murcia y lo pagano.

sábado, 11 de enero de 2014

 Hay algo sólido en Murcia (Fog Comix, 2013) que Diego Corbalán, su autor y autoeditor, declara tomarse como un juego. Murcia, por ahora, son dos pequeños fanzines de cómic, dos entregas que enseñan genealogía espiritual. Les seré sincero. No quiero hacer una reseña divulgativa, quiero mancharme las manos.

La historia de la imaginería cristiana tiene que ver con lo pagano. Nótese, por ejemplo, que las fiestas beatas son parasitarias de algunos solsticios y equinoccios: Semana santa y navidad a la entrada de cada primavera e invierno respectivamente. Hay mucho mezclado en el cristianismo y así, siento este fanzine, Murcia, formidable, porque aunque en sus páginas apenas haya más hechos que un sacrificio humano sangriento y explicito, lo realmente tremendo de Corbalán aquí es que la huerta murciana dibujada con detalle, la prosa de muchas referencias al paisaje, la conversión de la virgen patrona de la región en una diosa ancestral y el híbrido pero documentado traje mitad folklórico, mitad nazareno procesional autóctono de los personajes, convierten ambos Murcias en dos odas a la realidad del terruño: del contexto; o si se prefiere y se es buen lector, se trata del estupendo canto de cualquier ciudadano a la tierra que considere suya, a la punta de sus raíces.

Entiéndanme, por favor, el terruño y lo pagano como algo espiritual, como, por ejemplo, la comunión consciente con el mar. Como la emoción de oír un trueno próximo y sentirse inválido. Atiéndanme a esto, también, del mismo modo que a la cultura que somos individuamente y nos influye en lo que comemos o deberíamos comer: carne, pescado, verduras y fruta según vivamos en zona costera, montañosa, llana, fria, lluviosa, seca, ventosa, o lo contrario. Sería muy fácil y muy torpe dar un salto desde aquí al nacionalismo pero muy al contrario me acuerdo de Bob Dylan tocando folklore norteamericano y electrificándolo, pasando, entre muchos, por Violeta Parra dándole el mejor uso a su herencia indígena. No se trata de politica, la reivindicación es otra. La primigenia en este caso, la previa a la celtíbera, quizá.

Diego Corbalán es su fanzine para con su propio folklore. El fanzine Murcia reivindica como propio la pachamama, que dirían algunos desde su trueno, pero con un dibujo trabajado, una prosa estupenda, con el símbolo del sacrificio cruel y con una logia de asesinos inventados: con un juego; el mismo con el que Robert Crumb sublimaba su sexualidad. Así, con la exageración del homicidio, Corbalán deja entrever un perfecto bagaje. Es importante que Diego y su Fog Comix exista.

2 comentarios :

  1. Esteban, me parece muy acertada tu apreciación sobre Murcia, en especial cuando te adentras a la imaginería cristiana que lo respalda, donde el autor ha querido recrear su trabajo. Gracias por tus palabras, me ha dejado con un nuevo sabor del fanzine, del que no tengo ningún comentarío negativo: excelente Diego Corbalán.

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  2. Hola Julio. Muchas gracias por comentar. Sin Murcia no habría reseña y sin Corbalán no habría Fog Comix. Si tienes la oportunidad, hazte con Black Metal Comix. Lo encontrarás en su Web: www.fogcomix.com. En ese tomo, a través de algunos nuevos mitos musicales, él explica de anécdota en anécdota la historia reciente nórdica anticristiana y pagana. No es un ensayo, ojo, pero tiene detrás un trabajo aprehendido de documentación y un verdadero montón de dibujo abigarrado que no tiene desperdicio, sin perder, además, el sentido del humor. Un saludo en despedida, Julio, y disculpa el retraso de mi respuesta.

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