QUÉ. NO CÓMO.

domingo, 22 de noviembre de 2015


Autoeditar tiene hoy un presupuesto favorable. Una cuota positiva en tanto que autoedición. También es común manifestar que hacer fanzines está de moda y que no todo lo autoeditado es bueno. A cada vez que lo oigo siempre es otro el responsable. El otro. Ese que nunca está presente está desactivando el gesto.

Cuando saco según qué temas siento estar molestando o por lo menos, es así, la fiesta se enfría cinco grados centígrados. A mi no me gusta la polémica, lo juro, pero el análisis (nunca la queja) tiñe mis mejores ocios a veces a buenas y otras a la contra. Ha habido, hay y habrá con razón quien me diga que si quiero estos contextos debo coordinarlos además de fomentarlos. Pero no. No es mi guerra. Lo que me corresponde es un club de misántropos al que deformado le secunda la cita, lo cursi o lo pedante.

La autoedición es punk y es una fiesta. Un hecho en sí mismo. Un fanzine es consustancial al punk, pero si bien, ha existido tanto o más de ello en canciones de menos de un minuto, escatológicas y de un sarcasmo sangrante en, por ejemplo, Mozart. El aforismo que uso a menudo es que hay más Tom Waits en Shostakovich que en Tom Waits. Han habido causas para el exilio creativo antes del neologismo punk, incluso antes de los situacionistas que por cierto, vestían de traje y corbata. Un dandy, los de verdad, eran para el sistema unos verdaderos indeseables. Rimbaud, por ejemplo, se la liaba a los pocos que le hospedaban por compasión y traicionaba muy a menudo al mismísimo Verlaine maltratándolo como no se merecía. Quizá en cada casa okupa debería haber un pequeño altar para todos ellos. Además, en el reciente histórico existieron románticos para quienes la insurgencia era ética, política, moral, ontológica y suicida.

Tenemos un prejuicio brutal en favor de lo autoeditado y en contra de la edición ortodoxa, pero hay editores medianos que no son más de dos personas dando cornadas desde hace años. Gente que está peleando desde hace ya demasiado tiempo contra el cáncer editorial. La distribución. Diréis con razón que un editor cuenta con un presupuesto previo. Que es heredero, rentista, funcionario o tiene algún negocio boyante. Pero también autoeditarse es querer hacerlo y sobre todo PODER hacerlo. Se necesita un pequeño capital para empezar a editar en papel y a buenas, si el proyecto camina, lo editado o autoeditado gestiona el siguiente título. Que tu fanzine dé para sacar el siguiente ya es petarla bien fuerte.

Corregidme si me equivoco. Normalmente una distribuidora en España se lleva el 50% de la venta de cada libro a repartir con la librería. La autoedición (siempre deficitaria) plantea modelos de gestión a gentes que están en una sintonía parecida solo que sin el hábito de dibujar, serigrafiar o maltocar un instrumento. Insisto. Casi todas las editoriales medianas con las que he trabajado son vocacionales. No imaginéis ningún comité de consejeros en una nube de humo de puro, putas y cocaína. Un microeditor o un editor mediano es en la práctica un autoeditor. O por lo menos me reconoceréis que si la torsión obligatoria es la misma y lo que nos diferencia son números irrisorios al lado de según qué mastodontes, ni la mediana edición debería estar devaluada ni los fanzines sobredimensionados.

En esta frecuencia lo que entiendo que de entrada y salida disuelve el prejuicio editor o autoeditor son solamente los contenidos. Para cualquiera. El problema de Planeta DeAgostini o Mondadori es que el objeto de su responsabilidad es lo económico. El criterio es otro. Creo que estas empresas podrían estar especulando con marisco o ropa interior y no cambiaría nada. Pero si desde lo sobrio se trata de aquella otra responsabilidad, del compromiso, a mi me suda la polla cómo se edite y quien lo haga. Planeta incluido. Si vibro en una implosión cabal todo lo demás apenas me importa.

Siento lo autoeditor más bien lúdico y por eso hoy medio desactivado. Porque si bien, ok; es una fiesta. Me gusta. Pero debería haber un porcentaje reflexivo. En particular, si tiro de mito, David Byrne, responsable de Talking Heads compartió local de ensayo con los Sex Pistols y los Ramones. Si mañana busco y compro fanzines apenas encuentro el brazo hermeneuta integrado. Para mal, metafísicas las justas.

Por otro lado es inevitable que cualquier gesto espontáneo se convierta en mito, éste en rito y el gradiente termine en un tic. A cualquier postulado le pasa lo mismo.

Hoy el pensamiento occidental todavía bebe de Ludwig Wittgenstein. Él escribió el Tractatus lógico-filosófico. Wittgenstein fue el principal heredero de una fortuna brutal, pudo estudiar y tener una vida ejemplar. Muchos pensaréis que con buena polla bien se folla, pero no, el filósofo renunció a su herencia, se alistó voluntariamente como soldado en la Primera Guerra Mundial, más adelante quiso trabajar de mano de obra en Rusia sin éxito y fracasó también como profesor de primaria en contra de sus muchas ganas. El asunto es que este uber-millario podía haber empapelado todo Reino Unido con su libro. Pudo autoeditarlo a lo grande pero no lo hizo. Ese es el mensaje. Wittgenstein decidió que o el libro era publicado por los cauces ortodoxos o no sería editado.

Así, en mis prácticas y opinión, cubiertos los mínimos de promoción, lo que debería hacer que una cosa tenga más o menos recorrido es la cosa misma.

Este texto propone cierta responsabilidad cotejable de contenido. Y ya puestos sería perfecto encontrar de este compromiso en las suficientes charlas, borracheras y hábitos de consumo cultural aquí y allá. Conocer y reconocer que como luz y bandera nada en este mundo tiene ni pies ni cabeza es una fiesta. Y así, en este fomento que propongo, aunque me joda, Facebook u otras redes sociales masivas son un fanzine. Son el ejemplo, el recipiente y el mostrador flagrante de lo que (no) encuentro.

Por último, querido lector, si nos vamos a morir quizá mañana, quizá en treinta años, intenta decirle algo al mundo. Si quieres autoeditarlo será bienvenido. Si no, también.

1 comentario :

  1. Investiga nuestro fanzine literario gratuito. Revistacaperucitanegrablogspot.com

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