Entrevista a Lisa Lugrin y Clément Xavier, de NA Éditions

lunes, 3 de marzo de 2014

Recuperamos aquí la entrevista que realicé hace casi un año a los amigos de la editorial francesa NA, en mi opinión de lo más interesante que le ha pasado al cómic francés en estos últimos años. Si no me fallan las cuentas Lisa y Clément estarán ahora mismo viviendo en una reserva india con los descendientes de Gerónimo, sobre quien están preparando una biografía.
(Álvaro Nofuentes)


NA es un proyecto asociativo que se constituye en editorial profesional en 2011. Los dos responsables principales de esta iniciativa con sede en Poitiers son los dibujantes Lisa Lugrin y Clément Xavier. En sus líneas de trabajo siempre se ha dado prioridad al descubrimiento de jóvenes autores y a la difusión de proyectos de vanguardia. Compaginan su trabajo editorial con la realización de talleres artísticos que les han hecho pasearse por toda Francia y por parte del continente africano. Muchas veces las obras creadas durante estos talleres pasan a formar parte del catálogo de la editorial, de manera que práctica editorial y labor formativa acaban retroalimentándose. Entrevistamos a estos dos autores vía skype con motivo de su participación en Tenderete 6. 

Para empezar, ¿podéis hablarnos un poco de NA, cómo nace vuestra editorial, en qué contexto y con qué motivaciones?


Clément Xavier: NA fue creada cuando aún éramos estudiantes en la escuela de cómic de Angoulême…estábamos de Erasmus en Italia. Y, de hecho, allí conocimos, gracias a Stefano Ricci, a muchos autores italianos que estaban en nuestra misma situación, es decir, que tenían problemas para hacer visible su trabajo.
Lisa Lugrin: Al mismo tiempo, el viaje nos sirvió para descubrir cosas que se hacían fuera de Francia y que eran  realmente apasionantes y nos pareció importante mantener el contacto con muchos de estos autores y poder realizar un proyecto juntos.
CX: Así, NA nace de la idea de realizar una revista colectiva de cómic con dibujantes del mundo entero, especialmente para dar cabida a autores jóvenes que no tenían ningún otro espacio de visibilidad para su trabajo. De esta forma nació Modern Spleen, una revista gratuita de cómic en formato periódico.


¿Con qué tirada?

LL: 20.000 ejemplares. Es mucho, pero de hecho imprimir en papel de periódico es muy barato, hicimos 20.000 y como es una revista gratuita pudimos hacer una difusión bastante amplia en muy poco tiempo.
CX: La idea era precisamente no limitarse al circuito de las librerías especializadas. Queríamos ir a la búsqueda de un tipo de público que de entrada pudiera tener prejuicios hacia el cómic, a quienes no se les ocurriría de forma espontánea leer un tebeo  o entrar en una tienda de cómics, pero que, por ejemplo, pudieran frecuentar las salas de cine de arte y ensayo…
LL: las salas de conciertos…
CX: sí, salas de conciertos… en fin muchos sitios en los que se dan actividades artísticas en general bastante marginales y en las cuales nosotros nos reconocíamos y reconocíamos nuestro trabajo.
LL: Además, el sistema de librerías es un sistema no demasiado inteligente, que acaba mordiéndose su propia cola…por eso nos parecía importante estar en las librerías pero a la vez buscar otros lugares de difusión
CX: Es cierto que tener la oportunidad de hacer una tirada bastante importante y la gratuidad de la revista nos ha abierto muchas puertas y nos ha permitido llegar a un montón de sitios…eso fue genial para nosotros.


¿Podéis hablarnos un poco de la línea editorial de NA? Es decir, ¿qué buscáis en un autor o autora? ¿Qué tiene que tener un trabajo para que digáis “yo quiero publicar esto”?

LL: Es una buena pregunta…
CX: Es una pregunta que de hecho nos hacemos a nosotros mismos a menudo.
LL: De entrada, lo primero para nosotros es que el hecho de ser publicado sea útil para ese autor. Si hay autores que ya son conocidos o que pueden publicar en un editor más grande que les pague más, pues mucho mejor para ellos. Para nosotros es fundamental esa idea de utilidad.
CX: Hasta ahora la mayoría de autores que hemos publicado (en libro) son dibujantes con los cuales ya hemos trabajado antes en nuestras revistas. Hemos descubierto así relatos que iban evolucionando en cada número, hecho que también ha servido a esos autores para tener cierto rodaje. Es duro contar una historia larga, hacer un primer álbum es algo muy complicado. Así, gracias a L’Épisode, que era una revista colectiva con relatos que se continuaban a lo largo de los diferentes números, estos autores han podido dar el primer paso hacia historias más largas.
LL: Pero, también, lo que ocurre es que una vez  dentro del mundo del cómic una se da cuenta de que lo que la gente compra, en su mayoría, son tebeos que hablan del mundo, de la realidad. Hace diez años era la autobiografía, y ahora se trata más del documental, el reportaje…vale, es interesante, me gusta leer estas historias, pero, tengo la sensación que los jóvenes autores también echamos en falta el relato de aventuras, la ficción pura… a mí me interesa especialmente lo imaginario, pero un tipo de imaginario o de ficción que nos dice también mucho de nosotros mismos y de nuestra realidad, se puede hablar también de cosas muy íntimas, aunque sea de forma metafórica…leo muchas cosas en los géneros de la ciencia ficción o las aventuras que me afectan de una forma muy profunda. La generación de autores que nos antecede sintió la necesidad de oponerse al cómic de aventuras o puramente ficcional, les parecía algo horrible…lucharon contra todo esto e intentaron hacer cómics más orientados a un público adulto…y de hecho, los autores más jóvenes en Francia no nos sentimos para nada identificados con esa lucha, hemos heredado cosas de las dos partes, tanto del cómic de aventuras que disfrutábamos de pequeños, como del cómic más abiertamente orientado a un lector adulto. En todo caso, creo que todo lo que editamos nosotros tiene esa doble herencia, la de los géneros que se han asociado históricamente al cómic francés y  la del cómic alternativo de estas últimas generaciones. 

Sí, uno tiene la impresión al leer vuestros libros que hay, de un lado, una experimentación muy lúdica por parte de los autores y por otra parte una intención de apropiarse del género de aventuras, que estaba un tanto institucionalizado, para renovarlo y darle una nueva vida.

CX: Te vamos a contratar (risas)

Me gustaría que nos hablaseis un poco de los talleres que realizáis, sobre todo los infantiles, que tienen siempre un componente de compromiso social. Además está el hecho de que realizáis libros a partir de los trabajos que salen de esos talleres.

LL: Bueno, los talleres…hacemos muchos con les enfants du voyage (los hijos de gitanos nómadas que viven en poblados de caravanas), también con estructuras como los centros de protección a la juventud (instituciones similares a los centros reeducativos de menores españoles), en centros de educación básica o en institutos…hay algo que me parece realmente interesante de estos talleres, y es que a menudo los peores alumnos y los más problemáticos son los que hacen las mejores historietas, es algo de lo cual hasta los profesores se dan cuenta. Sus cómics suelen ser mucho menos esquemáticos, menos arquetípicos…hablan mucho más de ellos mismos y logran hacer cosas realmente sensibles, mucho más creativas. Entonces, sí, nuestro trabajo es comprometido en el sentido en el que nos encargamos de valorizar el trabajo de esos niños.
CX: Después, es cierto que el hecho de hacer publicaciones a partir de esos trabajos ocurre porque realmente nos maravillan. Nos deja pasmados la originalidad, la creatividad, la invención…y es cierto que, en tanto que autores de cómic – o al menos eso es lo que pretendemos ser – necesitamos realmente este tipo de frescura, nos hace bien, la buscamos…es eso, de hecho, lo que andamos buscando cuando editamos el trabajo de otros autores con los que trabajamos…y los niños tienen eso de una forma muy común, para ellos es bastante banal. Y nosotros nos alimentamos de eso, nos lo hacen pasarlo en grande y después nos dan ganas de publicarlo.
LL: Los niños reinventan los códigos del cómic todo el tiempo.
CX: Sí, sí, ellos no son conscientes de ello, pero dinamitan completamente nuestros códigos, nos enseñan que podemos hacer las cosas de forma totalmente diferente y que van a seguir funcionando…es genial. Sentimos la necesidad de compartir eso con la gente. También, en los talleres nos parece mucho más estimulante llevar entre todos una aventura en común que sabemos que va a verse plasmada en algo material, concreto, palpable…y los libros…eso les hace soñar, incluso a los niños que no te lo reconocen. Con les gens du voyage, por ejemplo, les enseñamos lo que hemos hecho en anteriores talleres y ellos se adhieren inmediatamente al proyecto, en fin, hay algunos con los que la cosa no marcha, pero en general todos están súper motivados, y rápidamente se vuelve para ellos, pero también para nosotros, un sueño. Soñamos con ese libro que vamos a hacer juntos y que va a existir más allá de nosotros mismos, de nuestro pequeño círculo, y que vamos a poder mostrar a un montón de gente que no conocemos…
LL: En los talleres con, por ejemplo, les gens du voyage, todo tiene un carácter un poco documental, nos interesa esta población y queremos conocer su cultura. De hecho, una se da cuenta bastante rápido que los relatos imaginarios que hacen los niños hablan claramente de su realidad, de sus preocupaciones, aunque de una forma un poco lúdica y pasada de rosca. También hemos hecho talleres en los que eran los abuelos quienes contaban su infancia o sus recuerdos a sus nietos y estos los dibujaban, dentro, digamos, del documental clásico. Lo que buscamos es que sea cada cual quien cuenta su propia historia, y no ser nosotros quienes la contemos por ellos. Grabamos lo que los ancianos quieran contarnos y después son los niños quienes se encargan de dibujarlo. En un primer libro fue el centro social que se ocupa de ellos quien escribió los textos sobre los gitanos…y bueno, era interesante, pero, en el segundo libro fueron los propios gitanos quienes hicieron los textos. Y, francamente, hablan mucho mejor, lo que cuentan tiene mucha más vida, es mucho más interesante…y pienso que continuaremos trabajando en esa dirección.
Y bueno, con los niños lo que queremos transmitir es que los mundos imaginarios hablan de una forma bastante elocuente de la realidad, de las preocupaciones cotidianas. En el último taller los niños nos contaron un cuento, con una princesa…los elementos arquetípicos de una historia, vaya. El caso es que la princesa se hace rica y acaba comprándose una mansión con un gigantesco signo de dólar en la fachada…había cientos de detalles así. Vende su carroza para comprarse un todoterreno, y se va de caza con su 4X4…
CX: También nos gusta hacer de estos libros tiradas muy numerosas que sabemos que no llegaremos a vender en su totalidad, pero esto nos permite que la impresión salga más barata que si hiciéramos una tirada más corta. Lo hacemos con la intención de donar una parte de cada tirada a sitios como el secours populaire (asociación francesa dedicada a la ayuda a personas con riesgo de exclusión social), es decir, a gente que normalmente no tiene la oportunidad de entrar en una librería, entre otras cosas porque no se atreverían a cruzar la puerta, y también por no tener los medios económicos suficientes para comprar cualquier tipo de objeto cultural. Esto nos permite también a nosotros llegar a sitios donde…bueno de entrada sentimos que nuestro trabajo tiene una cierta utilidad…y también nos sirve para conocer a gente que nos saca de nuestra reclusión mental. Porque, es cierto que cuando estamos trabajando en nuestros cómics, o incluso dentro del campo de la edición, tenemos tendencia a pasar todo el día frente a nuestro ordenador…y esto para nosotros no puede ser suficiente. Es fundamental compartir lo que hacemos con la sociedad. La edición es algo bastante social para nosotros, antes que algo artístico, es nuestra forma de crear vínculos.


Para terminar, ¿podríais hablarnos un poco del taller que vais a hacer aquí durante el Tenderete?

LL: Bueno, teníamos ganas de reflexionar sobre el futuro, porque hay una sensación de marasmo en estos momentos bastante fuerte en Europa que nos llega a todos, al mismo tiempo que nos parece que hay muchas iniciativas muy interesantes. Tengo la impresión de que particularmente en España habrá muchas. Como si todos tuviéramos ganar de ir juntos hacia algo diferente…
CX: Sí, es cierto que la crisis, no sé cómo la estaréis viviendo en España, pero es violenta, no deja lugar a la esperanza…la situación está completamente bloqueada, no hay perspectivas…y nos dijimos que sería interesante precisamente intentar ir más allá de todo eso, que ha acabado convirtiéndose en un cliché que nos han metido por la fuerza en la cabeza.
LL: Sí, porque a la vez hay mucha energía, somos jóvenes, estamos deseando hacer un millón de cosas diferentes…en realidad creo que hay un gran potencial que hay que desbloquear.
CX: Si finalmente los participantes deciden contarnos historias horribles sobre el futuro, a ver lo que hacemos… (risas)

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